


Estamos en el año l936, al inicio de la guerra civil española. Un grupo de milicianos saqueaban y querían incendiar una pequeña iglesia rural en La Garrotxa ante la espectación de un grupo de personas, entre ellos un niño de unos 12 años con la mirada atenta hacia un árbol cercano. Uno de los milicianos intrigado le preguntó que llamaba tanto su atención y el chaval le señaló un pájaro que calificó de "muy bonito". De un solo disparo el militar lo mató y se lo entregó al muchacho diciendo: "Toma: Te lo regalo".
Con el pájaro en la mano miró seriamente al miliciano y le reprochó: "No tenías porqué matarlo, pero lo has hecho. Ahora yó lo conservaré para siempre mío" !Este pequeño pájaro, 65 años después, está en una vitrina de nuestro Museo!
Como pueden imaginarse aquel chavalillo era el futuro maestro Bartomeu, creador de nuestra gran colección, que con aquella reacción infantil marcaba la pauta de lo que sería la gran pasión de su vida: La Naturaleza y los animales salvajes.
A partir de aquel sencillo pajarillo que embalsamó a su "particular manera" se inició una trayectoria profesional sin comparación, en la búsqueda y conservación de todos los animales salvajes clasificados en los libros científicos , al tiempo que se fué convirtiendo en el más cualificado y prestigioso taxidermista de su tiempo. Cada uno de sus ejemplares naturalizados, es una obra de arte:"Me traen un animal muerto y le devuelvo vida aparente. Es hacer escultura con la piel o plumaje de cada ejemplar".
Esta es la descripción que Pairó hace de su trabajo al tiempo que practica otra faceta que también le entusiasma: La pintura paisajista.
Terminada su colección, convertida su casa en un museo particular y llegada la edad reglamentaria se jubila de su empleo en una fábrica de mosaicos y deja también sus trabajos profesionales de taxidermia animal. Y entonces decide empezar otra aventura que hoy continúa con toda energía, pese a su respetable edad: Su sección botánica de la que tenemos una representación-muestra en el Museo actual del Vial Sant Jordi.
Uniendo sus sistemas secretos y personales del embalsamage a su extraordinaria sensibilidad artística y pictórica, consiguió realizar una gran colección de 400 especies de setas del Pirineo Oriental. La Sociedad Micológica Joaquin Vila, especialistas en el tema, los revisó y clasificacó en "Comestibles, dudosos o tóxicos". Que sepamos, también es única y la podrán encontrar en la recepción de nuestro Museo.
Actualmente sigue disfrutando de sus excursiones y salidas por todas las montañas y valles de nuestro país en la búsqueda de nuevas plantas para seleccionar, clasificar y embalsamar. En el Museo tenemos solamente un centenar por falta de espacio disponible, pero en su estudio-taller quedan más de mil ejemplares terminados y pendientes de enmarcar y exponer, aparte de sus personalísimos bodegones realizados con flores naturales embalsamadas.
Este es y así es Bartomeu Pairó i Pont, nuestro maestro naturalista. El hombre que está dispuesto a dejarnos en herencia todos sus extraordinarios trabajos - únicos en toda Europa - si sus beneficiarios, que somos todos los amantes de la Naturaleza y los Animales salvajes, somos capaces de conseguirles el sitio y local merecidos para disfrute de toda la ciudadanía en general.
Gracias maestro Bartomeu, en nombre de todos, y que siga por muchos años más con su vitalidad y energías de siempre.
La Junta Directiva de la
"Fundación Privada JOAN BASEIRIA"





